La ruta de los quioscos

Llevado por la nostalgia del día de los culos, quiero dejar aquí este documento escrito para que nuestros nietos puedan descubrir la existencia de cosas del siglo XX como los vinilos, el video Beta o… ¡los quioscos!

quioscoEn esto último años siempre he oído hablar de la recuperación del quiosco he tenido la impresión que se hablaba de la panacea a todos los males de nuestro mundillo sin tener muy claro realmente de que iba el asunto. ¿Por qué esa insistencia en hablar tanto del quiosco si con el panorama actual de librerías especializadas se venden más tebeos que nunca? Hagamos un poco de historia para entender porque el tema del quiosco es algo muy arraigado en los más viejos del lugar.

No se desde cuando existen las librerías especializadas pero recuerdo haber estado en alguna a principios de los 80 cuando era muy niño, así que podemos asumir que en la década de las 80 ya existían las suficientes para cubrir cierta demanda. Pero la verdad es que entonces eran algo anecdotico ya que el gran peso de las ventas lo llevaban totalmente los quioscos. Esto puede sonar raro pero era muy habitual acudir a un quiosco y encontrarte todas las novedades del mes, pero todas, todas. No sé, pongamos que en un mes entre Forum, Zinco y Planeta sacaban 60 novedades, pues allí estaban todas. Y las revistas de Toutain y el jueves y esas cosas. Daba igual si fuera grapa, tomo o prestigio, todo llegaba, todo se podía encontrar allí. Bueno, todo, todo, como que no, siempre había alguna excepción. Pero la idea básica es que era posible hacer toda tu compra en quioscos.

Pero, porque siempre hay un pero, cada quiosco era un mundo y cada uno traía lo que a su quiosquero le apetecía. Algunos pasaban de todo y traían cualquier cosa, otros solo lo que vendían bien, otros ni se enteraban que tenían tebeos y tenias que andar preguntando al quiosquero si tenía cual o tal tebeo, etc., etc. Era prácticamente imposible encontrar dos quioscos que tuvieran los mismos tebeos o que les llegaran los tebeos el mismo día, así que como no había internet ni nada semejante, la única manera de saber si habían salido los tebeos era mirar un quiosco y luego otro y luego otro más, etc., etc. Esto terminaba conduciendo a la creación de la llamada Ruta de los quioscos, que consistía en dar un paseo por la ciudad yendo de quiosco en quiosco para ver que había en cada uno.

Evidentemente la cosa tenía su ciencia y tenías que aprenderte las fobias y las filias de cada quiosquero. No solo era importante saber si tenían las novedades a tiempo o no, sino también si cubrían todo el material o se centraban solo en spidermans y similares. También era muy importante como colocaban los tebeos y donde. Algunos los colocaban de una manera que se pudieran ver bien todas las portadas y otros los agrupaban una detrás de otro con lo que había que estar manoseando el material para ver que había en aquel montón. Mis preferidos eran aquellos en los que la portada se veia en toda plenitud y te pudieras colocar de tal manera que no te viera el librero. No seáis mal pensados, pero pensad que casi siempre era la primera vez que veías el tebeo en cuestión y gustaba estar un rato contemplado aquello tranquilamente. Yo muchas veces me quedaba diez minutos allí embobado mirando los dibujos o haciendo cuentas para ver que me podía comprar y tener al quiosquero mirándote con cara raro no ayudaba mucho.

Todo esto que estoy contando es algo que asocio sobre todo a mi adolescencia ya que cuando me fui haciendo mayor y el flujo de dinero empezó a subir mis visitas a las librerías especializadas fueron aumentando. Pero viví muchísimos años haciendo mis compras en quiosco y viviendo gracias a ellos. No sé como hubiera ido mi afición de encontrarme en una situación como la de la actualidad, en la que encontrarse un tebeo es casi un milagro, pero entonces o era eso o nada, ya que no todos los chavales pueden desplazarse 20 kilómetros para acudir a la librería mas cercana. Bueno, pues esta es una de las razones de que demos la matraca una y otra vez con que los tebeos tienen que estar en los quioscos. Hemos crecido con ello, ha sido algo totalmente habitual en nuestra vida, y lo vemos como la mejor forma para que los chavales lleguen a los tebeos. Luego hay otro tipo de cuestiones económicas, como que en un quiosco lo que vende bien va a vender mejor, pero esos ya son temas editoriales. Aquí solo quiero centrarme en que los que hemos vivido la perdida del quiosco no hemos terminado de asimilar el porque, aunque tengamos muy claras las causas. Ademas, hacer la ruta de los quioscos siempre era algo que anhelabas durante toda la semana, algo que se ha perdido, ya que hoy vas a tu tienda y lo tienen todo. Hemos ganado y hemos perdido, así es la vida.

17 opiniones en “La ruta de los quioscos”

  1. En mi caso no puedo decir que dependiese mucho de los quioscos, porque enseguida que me aficioné a leer tebeos mi mami me llevó a la librería especializada de mi ciudad (la pobre no sabía lo que hacía…) y a partir de entonces siempre iba a comprarlos allí. Una de las ventajas de las librerías es que puedes escoger el tebeo que quieres llevarte y ojearlo sin que el dependiente te mire raro, y además comprobar que esté bien cuidado, sin dobleces ni marcas… y como tienen un buen montón de cada, es difícil que te quedes sin tu ejemplar.

    Yo tengo la grandísima suerte de que la librería me queda a unos escasos 30 minutos andando desde mi casa, así que la distancia tampoco me supone ningún problema (suelo pasarme por lo menos una o dos veces a la semana), pero entiendo que en las ciudades más grandes, tipo Madrid o Barcelona, cueste más desplazarse cuando te apetece.

    Por cierto, Pedro, bonita foto la que acompaña al post. Supongo que ése será uno de los quioscos que frecuentabas en tus “años mozos”, ¿no? ^_^

  2. La única ventaja del kiosko frente a las librerias especializadas es que ofrece una red de distribución mucho más amplia (llegando a ciudades donde no hay librerias especializadas) y más densa (hay muchos más kioskos que librerías en la misma ciudad, y más dispersos).

    A partir de ahí, todo son desventajas: desconocimiento del producto, selección aleatoria y dispar, carencia de stock, ausencia de fandom… a la generación que venimos del kiosko nadie nos echó, nos fuimos. Y con nuestra demanda, arrastramos lógicamente la oferta editorial, que nos siguió a las librerías.

    Tampoco es que hoy día el kiosko sea el punto más lógivo para atraer nuevos lectores, njo al menos entre las genmeraciones más jóvenes, que se han desplazado a Internet.

    Lo que sí puede ofrecer el kiosko es un mercado sustitutorio para las ciudades medianas y pequeñas en las que no haya librerías. Las editoriales deberían estudiar en qué municipios no hay circuitos especializados pero sí suficiente pobleción para ampliar potencialmente su mercado. No se trataría tanto de inundar los kioskos de dichas localidades con toda kla oferta, sino seleccionar muy bien tanto los kioskos com los lanzamientos.

    Seguramente fuera, a corto plazo, un canal de distribución mucho más reducido y menos rentable que el de las librerias de las capitales, pero si se hace bien y con una perspectiva estratégica podría ser el gérmen de un nuevo mercado.

  3. Pues yo apenas he comprado en librerías especializadas más que unas pocas veces en mis 26 años de vida y más de 16 de lector de comics.

    He saltado directamente del kiosko (aunque sigo comprando porque aún al menos llegan comics Ultimate, Conan y varios mangas) a comprar en internet, que vale que se pierde el fetiche de ir, ojear los comics y sentirte rodeado de ellos, pero es lo más cómodo porque lo puedes visitar a cualquier hora, ves diariamente lo que les llega y como soy extremadamente vago pues pago con tarjeta de crédito y me lo cobran de la cuenta un mes mas tarde XD.

    Eso sí, antes de esto las visitas al kiosko en mi caso ni de coña semanales. DIARIAS, salvo lunes en los que no se recibe prensa que no sea periódicos porque la distribuidora no trabaja los domingos y no preparan paquetes de revistas.

  4. Mi hermano y yo eramos conocidos en todos los kioskos de jerez como los mellizos cansinos que vienen a revolver los comics xDD

    En el fondo a mi me molaba hacer esa ruta, a lo mejor echaba hora y media en ver todo lo que había llegado en un día a la ciudad, pero era divertido.

    Hace siglos que no compro un comic en el kiosko. Me decanto por el Fotogramas o El Jueves o algo de eso. Me he acostumbrado a comprar los comics en las tiendas especializadas por una sencilla razón, siempre hay algo que comprar, en el kiosko a veces los tebeos que hay son infumables.

    Que tiempos aquellos!!

  5. Puf, que recuerdos de mi “etapa Zinco”. Aquello era una peregrinación constante… hacerse 15 colecciones a 150 pesetas la grapa sabiendo que en el kiosco de aqui traian unas y en el de allá otras… y la ilusión que te hacia llegar y ver que “habia salido el de…”. Aij, que viejitos somos algunos!

  6. Qué nostalgia de post. Lo que es verdad es que era un coñazo recorrerse el ciento y la madre de quioscos. Porque habia colecciones que eran jodidísimas de encontrar. Las traían en uno o dos quieoscos de toda la ciudad y los frikis estabamos siempre al acecho.

    Recuerdo casos de salir un comic una tarde y al día siguiente no haber manera de comprarlo . (por ejemplo la miniserie de Elektra Asesina en formato prestige).

  7. Hostiaaaaaaaa, qué recuerdos de mi infancia coleccionando comics de Zinco, como decía TigreHobbes. Puf, éramos un grupillo de 3 o 4 comiqueros en mi ciudad, y todos los kiosqueros nos odiaban con pasión. Cada vez que nos veían llegar a lo lejos, se les agriaba el humor 🙂

    Qué alegría vivir en Madrid ahora, copón. Antes peregrinábamos una vez al mes o cada 2 meses a las librerías de aquí, donde no tienes casi que suplicar al abuelete/señora empanada de turno que te enseñen “el taco de los tebeos”! Ahora bien, es cierto que Internet ha matado eso. Ya lo leo todo por adelantado escaneado y lo que me mola lo pido a librerías online… Qué cosas!

  8. Jo, ¡Que recuerdos! La cantidad de vueltas que he dado yo por mi ciudad buscando las grapitas.

    Y en verano, que me iba “al campo”, la cantidad de horas de carretera que me hice yendo de pueblo en pueblo en bici para pasar por todos los kioskos de la zona…

  9. Yo “tenía” tres quioscos, e iba de caza los Sábados por la mañana después de las 11, que era la hora del reparto. Salía ya con el calendario que me había hecho, que según la semana del mes me decía que tebeos podrían salir. Iba al quiosco más lejano y pillaba lo que veía que había salido, pero a veces no tampoco todo, si salía algo que veía que podría pillar en otro quiosco de los dos restantes no lo compraba allí, la cuestión era no salir de los quioscos de vacío para que no te tomasen manía. De ahí entonces salía con algunos e iba al segundo, donde casi nunca tenían nada, pero venía de paso. Al entrar escondía los que ya llevaba bajo la camiseta. El hombre era bastante tiquismiquis, y a poco que te viera buscar algo preguntaba, y yo siempre le decía que buscaba alguno que sabía que no había salido, y él siempre me decía que lo acababa de vender. Lo de los quiosqueros que quieren que te vayas y no compres nunca no lo he entendido. Y ya en el tercero, compra del resto, tachaba lo que había salido del calendario y si quedaba algo que pudiera salir, a ver si salía la semana siguiente, pues si no me tocaría ir al quiosco de la estación de tren, donde tenían mucha cosa pero había que pedirla, todo estaba tras la vitrina y bajo el mostrador. Y así aguanté años y años. Hoy día de los tres quioscos sólo queda uno, snif.

  10. Aqui otro que vivió muuuchos viviendo casi exclusivamente de kiosco, y tiene su mérito haber coleccionado muuuchos años comics de zinco y forum luchando contra el desinteres de los kiosqueros por ese producto y contra la distribución aleatoria…casi todas las anecdotas que contais las recuerdo como propias, ¡hasta lo de esconder lo que habias comprado en otro kiosco al pedir el taco de tebeos en otro distinto! ;o)

    Una de las cosas más importantes por las que creo que debería haber oferta en los kioscos es por la manera que me enganche yo, ¡gracias a Papá! Cuando iba a comprar sus periódicos, interviús o lo que fuese, si veia algo muchas veces venía con algun tebeo de bonus,si yo iba on él ¡mas áun!

    Ahora los papás pocas opciones tienen en los kioscos para sus hijos, excepto las revistas batiburrillo y las de videojuegos… :o/

  11. Había quiosqueros que preferían tener los comics ordenados y muertos de aburrimiento a que vinieras tu a desordenarlos y comprar dos o tres.

    En otras palabras, preferían el orden a las ventas.

    ¿Alguien entendió alguna vez semejante síndrome? Por lo visto era muy extendido…

  12. Yo deje de comprar tebeos porque iban dejando de tenerlos en los quioscos y en Verano era una odisea, recuerdo ir cambiando de quiosco a quiosco esperando que les llegasen tebeos, al menos los de la Patrulla que eran los que yo seguía.

  13. En mi caso yo siempre compraba en el quiosco por el simple motivo de que en mi pueblo hasta hara unos 10 años no habia ninguna tienda especializada, incluso mi ruta de los quioscos se limitaba a 3 tiendas, el estanco donde compraba siempre, un quiosco y como ultima medida “la Fernandez” la tienda donde se podian cambiar los comics que ya habias leido por otros y que siempre visitabas con la esperanza de encontrar numeros antiguos.

  14. Este post me ha tocado.

    REcuerdo que simpre me hacía por lo menos 2 o 3 y una papelería, toda la vida igual hasta que un conocido de mis padres pilló uno y me ofreció guardarme lo q iba saliendo, era el típico garito de porno y poco más.

    Evidentemente pasé, no me podía comprometer así.

    Aguanté un año, hasta que me perdí el 12 d edreadstar, gran tragedia, no lo encontraba en ningún lado.

    Entonces me suscribíe a este (el fermín le llamaba yo, aunque la gente lo concoía como “la maruja”), me consiguió el tbo, y se encargó durante años de guardarme todo.

    Y esto era la leche, porque en mi ciudad la distribuidora pasaba de distribuir tbos, a veces el fermín tenía que ir a la nave donde los guardaban y casi que cogerlos por la fuerza. Nunca me lo explicaré pero no podías encontrar según qué cosas si jo era allí.

    Antes de retirarse ya habían abierto una librería especializada, donde guardaba alguna cosa, más que nada porque cuando la montaron ayudé a solicitar el catálogo de inicio, aparte de montar la red y tal (circa 98), y el día que me dijo que cerraba y que no podía guardarme más tbos, pensando en cómo me los guardaba durante meses (a veces hasta que juntaba regalkos de navidad para ir a coger lo que iba dejando en el montón), os juro que estuve a punto de llorar. No lo hice porque me miró y me dijo, no te preocupes, hombre, nos veremos por ahí.

    Recuerdo que ese mes el librero de la especializada, al verme entrar me dijo, joder, están vinienfdo a apuntarse todos los de la maruja.

    Otra lagrimita que me aguanté.

    A veces veo al Fermín por la calle, paseando a su nieta, nos saludamos, preguntamos pr la familia y adiós.

    Y entonces pienso que he perdido algo que jamás recuperaré.

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