En las sombras Cuestión de derechos – I

El espectacular éxito de Superman conllevó una bonanza económica tan extraordinaria para la editorial que lo publicaba que muchas otras no dudaron en subirse al carro para crear su propia línea de superhéroes. El hombre de acero iba a traer consigo toda una corte de bienhechores en mallas que salían de debajo de las piedras atraídos por el olor del dinero. Los personajes muy similares los unos a los otros, o directamente plagios, iban a estar a la orden del día ya que quien más o quien menos quería tener su propio Superman o algo que se le pareciera lo máximo posible. Pero ahí estaba National dispuesta a defender a golpe de demanda a cualquier que pretendiera usurpar los derechos de sus propiedades, que no creaciones. Los tribunales iban a entrar de lleno en la vida de los cómics y la justicia iba a decidir que editoriales vivían y que editoriales morían a golpe de martillo. Era un terreno peligroso que podía dar mucho dinero, así que para muchos el riesgo merecía la pena.

wondercomics1.jpgWonderman

La primera demanda por derechos de autor en la historia del cómic de superhéroes americano tuvo lugar cuando National demando a Brun Publication por el personaje de Wonderman. La historia comienza con una curiosa leyenda urbana que implica a una persona de la propia National, Victor Fox. Este hombre era un contable de la casa que llevaba los libros de cuenta de la compañía. Se cuenta que cuando Fox echó un vistazo a las cifras de ventas del primer número de Action Comics, le dijo a sus compañeros que salía un momento a comer algo, alquiló una oficina el mismo día y a continuación anunció que había creado una nueva editorial para publicar tebeos. El problema con esta historia es que Fox nunca trabajó para National, pero por algún motivo desconocido ha pasado a formar parte de la imaginería del mundillo comiquero para contar la locura que imperaba en aquellos años.

Lo que sí era real es que Fox se presento a finales de 1938 en el estudio de Eisner e Iger y les dijo textualmente “Quiero otro Superman” para a continuación describirles como debía ser ese nuevo superhéroe llamado Wonderman con una W bien grande en su pecho, una descripción que se parecía muchísimo al aspecto del hombre de acero. Eisner sabía que le estaban pidiendo hacer una copia del personaje, pero no tenía muy claras las implicaciones legales de todo aquello. Discutió con su compañero de estudio sobre el tema y este le dijo que efectivamente, aquello era una copia, pero era por eso por lo que Fox les iba a pagar. Con el seudónimo de Willis, Eisner escribió y dibujo 14 páginas para el primer numero de Wonder Comics que apareció en mayo de 1939 y levanto inmediatamente sospechas en National, que no dudo en demandarle por infringir sus derechos de autor. O la editorial empezaba a crear un precedente legal desde ese mismo momento o las copias de sus personajes iban a aparecer en todos los tebeos inimaginables del mundo.

El caso no llego a juicio hasta el año siguiente donde Eisner fue llamado a declarar para contar que es lo que había encargado Victor Fox. Este, amenazó al estudio con no pagar por el trabajo realizado si contaba lo que había sucedido realmente, pero Eisner era un hombre honrado y cuando se encontró en el estrado no pudo decir otra cosa que la verdad y nada más que la verdad y explicó como Fox le había pedido hacer otro Superman y prácticamente copiar al personaje, testimonio que le costo unos 3000$ al estudio Eisner e Iger, que es la cantidad que les debia Fox. El tribunal no tuvo ninguna duda al fallar a favor de National y así aparece a través de unas actas más entretenidas y divertidas que las habituales que se redactan en asuntos legales. Comparado ambos tebeos el tribunal declaraba lo siguiente:

“Cada publicación retrata a un hombre de velocidad y fuerzas milagrosas llamado Superman en Action Comics y Wonderman en la revista de Bruns. Las características de ambos personajes son muy similares. Cada uno mantiene ocultas sus habilidades bajo la ropa de calle, pero bajo su apariencia normal se esconden disfraces muy ajustados a la piel adecuados para realizar acrobacias. La única diferencia real entre ellos es que Superman viste un uniforme azul y Wonderman uno rojo. Cada uno de ellos es denominado el campeón de los oprimidos. Cada uno de ellos aparece corriendo bajo la luna llena y cada uno destroza una pistola con sus propias manos. Superman aparece deteniendo una bala con su propio cuerpo y Wonderman detiene obuses y los devuelve con sus propias manos. Cada uno de ellos es disparado por tres hombres a la vez y se muestra impasible ante las balas que le disparan. Superman aparece saltando por encima de un edificio mientras que Wonderman lo hace de edificio en edificio. Ambos están dotados de suficiente fuerza para destrozar una fuerza de acero. Cada uno es descrito como el hombre más fuerte del mundo y pelean contra el mal y las injusticias”

Comparación viñeta a viñeta

Los abogados de Fox intentaron alegar que muchas de las características de Superman se encontraban presentes en los héroes de la mitología, como Hercules, pero ante una copia tan evidente como la retratada en el acta del juicio no hubo defensa posible. Wonderman solo conoció la vida en su primer y único numero ya que Fox decidió parar la publicación del cómic a la espera del veredicto del tribunal. Este juicio, que no supuso un gran giro en la historia de los cómics sento precedentes y fue la piedra sobre la que National se asentaba con fuerzas para demandar a todo aquel que parecía hacer uso ilegitimo de sus propiedades y de la que iba a hacer un uso intensivo en los años siguientes. Curiosamente, Fox no parecio salir muy escarmentado del tema ya que el mismo año creó un personaje llamado The Moth, cuyas similitudes con Batman también eran muy elevadas. Tras presentar la correspondiente denuncia Fox dejo de publicar este nuevo personaje y se olvido de defender otra vez a sus creaciones en los tribunales: tenía todas las de perder. Victor Fox era dueño de una editorial muy pequeña y con poco poder real para presentar una larga lucha contra una empresa que se estaba convirtiendo en un gigante como la National y por eso no representó ningún problema. Pero otras editoriales más grandes estaban al acecho y la siguiente en caer bajo el punto de mira de National fue una que estaba publicando un personaje llamado Capitán Marvel.

6 opiniones en “En las sombras Cuestión de derechos – I”

  1. Vaya descaro, ¿no?

    Supongo que Eisner debería tener problemas para llegar a fin de mes, por que es difícil explicar que accediera a semejante plagio.

    De todos modos, personajes parecidos a Superman hay trillones, muchos otros que no han sido demandados.

    Gran post, me encantan estas entradas históricas.

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