En las sombras Jerry Siegel y Joe Shuster y VII

Estamos en los principios de los 70, Siegel y Shuster viven sus vidas totalmente alejado de los tebeos, pero se vislumbra una gran superproducción en el horizonte.

siegelyshuster.jpgEn 1973, con 59 años de edad, Shuster estaba legalmente ciego y Siegel ganaba 7000$ al año por su trabajo de repartidor de correo. Fue entonces fue cuando una gran noticia dio el salto en la prensa: la película de Superman. Los productores se habían gastado la elevada cifra de 3 millones de dolares para comprarle los derechos a DC. Cuando Jerry se entero de aquello estallo, en DC volvían a hacerse multimillonarios con su creación mientrás el vivia en la precariedad. Apoyados en un ley de 1909 sobre los derechos de autor, los tribunales volvieron a aparecer en su vida para reclamar lo mismo de siempre. Nuevamente el juez volvió a dar la razón a DC pero esta vez se cometió un «error» en la sentencia, al aparecer en la sentencia que el personaje había sido creado por encargo. Esto les llevo a la corte de apelación un año más donde se reconoció que habían creado al personaje antes de ser contratados por la editorial, aunque eso no cambio para nada el veredicto: los derechos pertenecían a la editorial. Aun les quedaba la corte suprema, pero la publicidad negativa que esto estaba conllevando y que podía afectar a la película hizo que la editorial prometiera llegar a un acuerdo muy provechoso para todas las partes si paraban ahí. Y pararon. Eran principios de 1975 y por fin parecía que este asunto iba a quedar zanjado.

Era octubre y Jerry no había recibido ninguna noticia de la editorial. Les habían abandonado otra vez más. Pero esta vez la cosa no iba a quedar ahí, no podía terminar de esa manera. Jerry se sentó escribir a su maquina de escribir y escribió una carta que iba a ser tan importante como aquellos primero guiones de Superman. Era una carta de socorro, era una maldición.

«Yo, Jerry Siegel, el cocreador de Superman maldigo a la película: Espero que super-fracase. Tengo esperanza en los fans leales al personaje la abandonen a su destino. Espero que todo el mundo pueda darse cuenta de toda la ponzoña que rodea a Superman y huya de la película como de la peste.

¿ Por qué estoy maldiciendo esta película? Porque ni Joe Shuster ni yo, que creamos al personajes juntos, veremos un solo centavo por esta película.

Superman ha sido una mina de oro en los últimos 37 años. Durante muchos de esos años ni Joe Shuster ni yo conseguimos ganas nada del personaje mientras que los editores se convertían en multimillonarios.

[…]

Los editores de Superman acabaron con mis días, mataron mis noches, trituraron mi felicidad y estrangularon mi carrera. Los ejecutivos de DC son monstruos cegados por el dinero. Si ellos y los ejecutivos de la Warner tuvieran conciencia, corregirían todo el mal que nos hicieron a Joe y a mi».

La carta seguía relatando las condiciones de pobreza en la que se encontraban ambos autores y aprovechaba para publicar gran parte de la correspondencia que habían mantenido estos años con Jack Liebowitz, de la que ya habéis podido leer extractos en post anteriores y que podéis leer completas en este pdf.

Aquella carta causo conmoción en la sociedad ya que los periódicos encontraron interesante la historia y abrieron sus ediciones con grandes titulares tipo «Los creadores de Superman se mueren de hambre». Aquello fue un duro revés para DC. Pero la cosa no acabo ahí, Neal Adams que en ese momento presidia la Academy of Comic Book Arts., decidió hacer todo lo posible por ayudar a Siegel y Shuster. No estaba solo, Jerry Robinson, uno de los primeros «negros» de Bob Kane, llevo el asunto a la National Cartoonist Society que se unió a la causa. Entre ambos montaron una campaña a nivel internacional para que todo el mundo conociera la historia. Es posible que sin su apoyo, no se hubiera logrado nada.

Warner, propietaria de DC no pudo aguantar más con aquello. La publicidad negativa podría hacer mucho año a la película por no hablar del daño público que se le estaba haciendo a la empresa. Cerraron un acuerdo por el que, durante el resto de sus vidas, Jerry y Joe cobrarían 20.000$ cada uno más un seguro médico. Además, sus nombres volverían a aparecer donde correspondía, al lado del nombre personaje, por lo que a partir de ese momento se les reconocería como creadores en todos los productos relacionados con el mismo. Con el paso de los años incluso la cantidad fue subiendo, llegando a los 85.000$ a la muerte de Shuster en 1992 y a más de los 100.000 para Jerry Siegel en 1996.

Por lo que podemos decir que nuestra historia termina con un final feliz. Joe y Jerry acudieron al estreno de Superman emocionados, contentos de haber conseguido lo que querían y con la sensación de que por fin habían hecho las paces con el mundo. De aquí al final de sus vidas vivieron todo lo plácidamente que su edad les permitía y sin apuros económicos. Y fin.

Siguiente post: una pequeña reflexión sobre todo lo contado en estos posts.

9 opiniones en “En las sombras Jerry Siegel y Joe Shuster y VII”

  1. La moraleja final de toda esta ¿edificante? historia parece ser «el que la sigue la consigue». No obstante, no sé por qué, no puedo evitar sentirme un poco en contra de Siegel. Es verdad que moralmente tení­a su buena parte de razón (de no haber creado él a Superman, nadie habrí­a ganado pelas con él), pero también es verdad que si Superman triunfó fue porque la editorial se arriesgó a perder dinero con él. ¿Cuántas revistas no cerró el coronel este cuyo nombre no recuerdo porque no vendí­an? Siegel no arriesgaba nada de dinero publicando Superman, y la editorial sí­. Y al fin y al cabo, firmó un papelote cediendo los derechos. Eso fue lo que le hizo perder todos los juicios.

    Claro está que DC se estaba quedando con una parte importante del pastel, y a Siegel le quedaban sólo las migajas. Pero también es verdad que en cierto momento le ofrecieron trabajo de por vida, que tampoco está mal.

    No sé. Me cuesta un poco darle toda la razón a Siegel, la verdad. Creo que se amargó más de lo necesario ante una situación que en su tiempo era poco menos que inevitable. Aunque con el correr de los tiempos acabó consiguiendo lo que querí­a. Está claro que la sociedad de los 70 no era la de los 40.

  2. E murazor, ni era justo que Siegel se lo llevase todo y DC solo las migajas (que es casi lo que parece que piensas que Siegel pretendí­a), ni que DC se lo llevase todo y Siegel solo las migajas(que es lo que pasó). Lo justo era un trato equitativo, que es lo que creo que Siegel pretendí­a.

    Por cierto Pedro 20.000… ¿al mes?

  3. Si, mariano, tienes razon. Eso es justo la impresion que me habia quedado a mi. Parecia que Shuster pedia la parte del leon, con tanto pedir y pedir. Ya se que es de justicia darle algo, pero la impresion subjetiva que me habia quedado era que Shuster lo pedia todo.

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