En las sombras Jerry Siegel y Joe Shuster – II

Seguimos con la creación del primer superhéroe y su irrupción en el mercado. Venimos de este post y continuamos aquí mismo.

Action Comics 1A finales de 1937 el mercado empezaba a demandar más títulos de ese formato nuevo que podriamos considerar algo así como revistas de historietas. Vin Sullivan, el editor de una de las había nacido ese año, Detective comics, era presionado una y otra vez por Jack Liebowitz para sacar otra más al mercado a la que llamarian Action comics. El problema más acuciante al que se enfrentaba era que tenía que sacarla lo más rápidamente posible para aprovechar el buen momento que atravesaban este tipo de publicaciones y no había demasiado tiempo para buscar material lo suficiente atractivo. Pidió ayuda a todos sus conocidos y así es como su amigo y ex-compañero de trabajo Sheldon Meyer encontró entre las pilas de papeles de su actual jefe, Charlie Gaines, varias muestras de un personaje con capa que podía ser lo que estaban buscando. Sheldon le enseño a Vin lo que había encontrado y este se mostró entusiasmado, esto era exactamente lo que quería. Sin más dilación, escribió a Joe y Jerry para pedirles una historia de 13 páginas que se basara en el material que habían encontrado. El único problema es que había que hacerla deprisa, en muy pocos días, pero era la oportunidad con la que llevaban años soñando y no iban a dejarla escapar de ninguna manera.

Las más famosas 13 páginas de la historia del cómic llegaron a Nueva York con total puntualidad. La prosa no era nada del otro mundo, la narrativa era algo confusa, el dibujo algo tosco, pero lo importante es que estaban listas para su publicación, que era el unico requisito indispensable. La portada que habían realizado para la ocasión mostraba a Superman levantado un coche por encima de su cabeza, lo que provoco el total escepticismo de Vin Sullivan: “Nadie se va a creer esto” Pero ya no había tiempo para dar marcha atrás, las prisas acuciaban y esto era lo mejor que tenían entre manos, así que a imprenta con ello y a mandar el contrato a los chicos. Un cheque de 130$, a 10$ la página, una firmita renunciando a todos los derechos y trato hecho. Este tipo de contratos era una práctica habitual de la época y no era el primero que firmaban en las mismas condiciones. Hasta ahora no habían tenido ninguna clase de problema con este tipo de cosas, por lo que esta vez no tenía que ser diferente, sobre todo porque esta era otra más de esas revistas que salían una detrás de otra sin que llegaran a destacar demasiado. Action Comics 1 apareció con fecha de portada de junio de 1938 e iba a significar el nacimiento de toda una industría basada en el superhéroe como elemento central para narrar historias. Nadie en el mundo editorial se dio cuenta de lo que estaba pasando delante de sus narices y tardarían un tiempo en descubrirlo.

El sistema de ventas de finales de la década de los 30 impedía a las editoriales saber cuantos ejemplares habían vendido un cómic hasta pasados unos meses. Sin embargo, a la altura del quinto numero de la revista, empezó a correr el rumor de que aquello estaba vendiendo muy bien, demasiado bien para lo que se esperaba. El problema era que nadie tenía claro el motivo. Action Comics no publicaba única y exclusivamente a Superman, era una revista de 64 páginas y entre ellas también se encontraban otra serie de personajes como el mago Zatara o los viajes de Marco Polo. Era demasiado heterogénea para saber que la hacía triunfar y eso sin contar con que la portada de cada numero no tenía nada que ver con la del numero anterior y no guardaban ningún tipo de relación entre ellas. Había que enterarse que era eso que hacía que se vendiera tan bien y una encuesta rápida entre un grupo de clientes era la manera habitual de hacerlo. Un nombre se empezó a repetir una y otra vez: Superman. ¿ Sería posible qué ese personaje en el que tan poco confiaba su editor fuera lo que estaba volviendo loco a los chavales ? Hay que tener en cuenta que el Superman de esa época no podía volar, no tenía visión de rayos x ni muchos de los poderes con que hoy en día le conocemos. Pero era tal la fuerza del personaje y la magia que desprendía que Action Comics empezó a agotar su tirada. Superman, a partir de este momento, se iba a convertir en la gallina de los huevos de oro de National Allied Publications, la que había conseguido hacerse con los derechos de un personaje que ellos no habían creado.

El éxito era evidente y la editorial estaba muy contenta con los dos muchachos que lo habían hecho posible. Joe y Jerry fueron invitados cordialmente a visitar las oficinas de Nueva York donde fueron recibidos por todo lo alto y donde recibieron una extraordinaria cantidad de palmaditas en la espalda. No en vano estaban empezado a generar ingentes beneficios y seguramente podrían generar todavía aún mucho más. Ahora que habían demostrado la validez del personaje las tiras de prensa era el siguiente paso lógico. Curiosamente, uno de los sindicatos que rechazo el personaje, el McClure syndicate, no tuvo ningún reparo en publicarlo en todos los periódicos del país. Como no, los derechos de estas tiras también pertenecían a National, pero el dueño de la misma, Harry Donenfeld se sentía muy generoso con el dinero fácil que estaba ganando y decidió darles a los chicos el 50% de las ganancias de las tiras. Esto significaba mucho dinero, pero también mucho más trabajo. Los chicos tendrían que contratar a más dibujantes para dar abasto con todo, no solo por la carga de trabajo sino porque la vista de Joe no era tan buena como hacia unos años. En estos momentos es cuando quedaba claro, sin ninguna duda, que Superman era una mina de oro. Todo el mundo se había dado cuenta de ello y Joe y Jerry tras su triunfal recibimiento en Nueva York estaban empezando a arrepentirse de haber firmado ese contrato. Pero tenían sus manos completamente atadas, su firma estaba en un papel y no podían hacer nada para reclamar lo que ellos había creado.

A la vuelta a casa, los sueños se habían convertido en realidad, publicaban en una revista, habían conseguido meterse en el complicado mundo de las tiras de prensa y la popularidad del personaje hacía preveer más tratos en el horizonte. Así que Jerry decidió pedir un aumento de sueldo en la parte que tocaba a la cantidad fija por página: de 10 a 15 dolares. La empresa había sido generosos con ellos, el trato con las tiras de prensa así lo demostraba y no había ningun motivo para que se negaran a compartir un trozo de todo el pastel que ellos mismos habían cocinado. No tardo mucho en recibir respuesta del jefe, Jack Liebowitz, y ni de lejos se esperaba un no tan tajante:

“Me he quedado sin respiración al leer tu carta. Cuando os pedi venir a Nueva York para hablar sobre las tiras de prensa no pensé que os aprovecharíais de la situación para intentar sacarnos más dinero.

Debes tener en cuenta Jerry, que acordamos pagarte 10$ por página, que es 4$ más de lo que pagamos en el resto de nuestras revistas. No quiero ni saber de donde has sacado la idea de que alguien puede cobrar 15$ por página”

La carta continuaba hablándole de la correspondencia que habían recibido de los lectores. Concretamente 300 cartas en la que solo un 30% indicaban a Superman como su personaje favorito. El 70% restante se repartía por el resto del reparto de Action Comics, así que se conminaba a Jerry a que se diera cuenta de la realidad y se bajara de la burra. Liebowitz estaba muy ofendido por la descarada petición de aquel jovencito de pueblo. Era el jefe y no podía tolerar un comportamiento así. En el siguiente extracto de la carta pone todos los puntos sobre las ies.

“Es posible que porque nosotros os hayamos tratado como seres humanos se os haya subido todo esto a la cabeza. También puede ser debido a que estas bajo la errónea conclusión de que cuando viniste a la ciudad, a las oficinas de una gran empresa, la cual te atendió con mucho gusto y te mostró todas las cortesías que se les dan a las personas importantes, hayas tomado todo esto por lo que no es, es decir, como si nosotros quisiéramos sacar algo de ti cuando realmente es al revés. Somos nosotros los que estamos intentado darte a ti, un jovencito sin ningún tipo de experiencia, el beneficio de nuestra experiencia y buena voluntad para que logres tus sueños y ambiciones y seas alguien en el campo de los comics.

No pienses que en Nueva York solo hay ladrones y políticos corruptos, y que porque te hayamos tratado como un autentico caballero y un igual pretendemos conseguir algún beneficio de ti”

Estaba claro que no lo necesitaban, porque lo que querían ya lo habían conseguido en forma de derechos de autor. Jack Liebowitz era un contable, un hombre de empresa que vivía por y para la misma. Si era necesario no le importaba dejarse la piel en la misma y no le entraba en la cabeza que los empleados pudieran destacar por encima de los jefes. Los chicos podían tener todo el talento del mundo, pero era la empresa la que había puesto los medios, la empresa quien había hecho posible la publicación del personaje. Para el era totalmente justo que fuera la empresa la que se llevara todas las ganancias y no sus creadores. ¿ Qué derechos tenían ellos para exigirle más dinero cuando no había arriesgado ni un centavo de sus bolsillos ? Aún así, Liebowitz les mando un nuevo contrato que les ligaba 10 años con la compañía y que les daba parte de las ganancias en las adaptaciones a otros medios. No era un mal contrato, los chicos volvieron a firmar y la tormenta parecía haber amainado por un tiempo.

Continuara mañana. Pero para los que querian indagar en la correspondencia entre Siegel y Liebowitz están de suerte, porque entrecomics ha publicado una serie muy interesante de todas ellas:

28 de Septiembre, 1938. Liebowitz a Siegel

30 de Septiembre, 1938. Siegel a Liebowitz

21 de Abril, 1939. Liebowitz a Siegel

22 de Enero, 1940. Ellsworth a Siegel

23 de Enero, 1940. Liebowitz a Siegel

29 de Enero, 1940. Liebowitz a Siegel

8 de Febrero, 1940. Liebowitz a Siegel

18 de Marzo, 1940. Ellsworth a Siegel

2 de Mayo, 1940. Liebowitz a Siegel

4 de Noviembre, 1940. Ellsworth a Siegel

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