El vicio solitario… la lectura de tebeos, mal pensados.

“es improbable que un aficionado al cómic encuentre físicamente a alguien para hablar sobre cómics y, en el caso de que lo encontrase, para hablar de los cómics que le gustan. Así que por fuerza es una afición que hemos aprendido a cultivar solos.”

José Torralba en los comentarios del post de anteayer

No es muy complicado encontrarse con gente que tiene algún cómic en su casa. A lo largo de mi vida me he encontrado con el típico “yo compraba Spiderman”, “a mi me gustaban aquellos tómitos pequeñitos en blanco y negro” o “tengo unos cuantos Zipi y Zape por el trastero”. Pero esta gente no son aficionados al cómic, simplemente los compraron durante una etapa de su vida y por una causa u otra dejaron de hacerlo. Por hacer una comparación un poco tramposa, es como el que se compra la trilogía del Señor de los Anillos porque le parece la hostia, pero ni compra otro tipo de películas ni tampoco se desvive por saber si van a estrenar el hobbit o no. Le gusto en su momento y punto, no ha convertido su afición en una obsesión. Evidentemente, este no es el caso del que quiero habla, ya que aunque nos duela reconocerlo tu y yo somos fanáticos obsesivos y eso amigo es un problema muy… muy… muy algo, seguro.

Aunque en mi casa había bastantes Capitán Trueno, Guerreros del Antifaz y cosas varias, crecí en un entorno totalmente normal con pocas influencias comiqueras posteriores. Por supuesto, le daba la brasa a todos mis amigos para que leyeran los tebeos que me compraba y alguno picaba y todo, pero en general lo trataban como “la afición de este” sin darle mucha más importancia. Les prestaba cómics y ellos disfrutaban con algunos, pero nada más. Así que imaginaros cuando me entere que un chico de mi portal leía algunos de los cómics que yo compraba… no solo leía, ¡los coleccionaba! Vamos, que era un poco como yo y poco a poco empezamos una relación en plan “te presto esto y tu me dejas este otro” que pronto paso a “me paso por tu casa a ver que tienes”. Y eso que había una pequeña diferencia de edad entre nosotros que hacía que yo ya me interesara por hacer cosas sucias y malas con las chicas mientras que él ni siquiera había empezado a hablar con ellas. Pero no nos importaba mucho, disfrutábamos hablando de nuestras chorradas y nos gustaba compartir nuestra afición. Con el tiempo, me mude y poco a poco fuimos perdiendo contacto y deje de tener en mis inmediaciones a un aficionado al cómic.

¡Pero siempre nos quedara internet! Ahí no tuve muchos problemas para encontrarme con gente de mi misma ralea y además, ¡había pocas chicas para distraer nuestras hormonas! Por supuesto, el contacto físico tampoco existía y no es lo mismo descargar tu ira sobre un teclado que sobre la mesa de un bar tomándote algo con los colegas. Pero como sustituto no esta mal. Además, con el paso del tiempo te vas encontrando con todas esas amistades cibernéticas y haces muy buenos amigos de esos de verdad, o al menos yo los he hecho, vamos… Luego ya depende de cada uno, pero yo conoce hasta gente que se ha montado la pandilla y todo (madre mía, menudos términos adolescentes).

Sea como sea, hay que reconocer que este es un vicio solitario, algo que nosotros fomentamos. En las librerías a veces nos miramos con caras raras entre nosotros y si nos decimos algo, respondemos de mala gana y con actitud sospechosa. No pasa siempre, claro, sobre todo cuanto más mayor te haces, pero hay cierta desconfianza. Supongo que nos hemos terminado creyendo eso de la sociedad que nos teme y nos odia, como si fuéramos mutantes, o quizá simplemente es que nos hemos resignado a aceptar las cosas como son y ya no hacemos mucho ruido.

30 opiniones en “El vicio solitario… la lectura de tebeos, mal pensados.”

  1. He conseguido que mi novia me regale (y lea) puntualmente, cada entrega de Usagi Yogimbo, que algún colega lea Sin City o 300, que mi madre reconozca que Barrio Lejano es una buena historia o que mi joven primo se compre algún manga después de dejarle Monster…

    Pero al final el aficionado soy yo. Y ya casi he llegado a los 30 siéndolo y sin tener otros aficionados a mi alrededor… y a estas alturas ya es muy tarde para cualquier duda…

    Me gusta el comic.

  2. Gran post, yo tampoco tengo amigos en mi ciudad que disfruten del cómic tanto como yo, de hecho flipo cuando entro en mi tienda o en Fnac y veo esa cantidad de Absolutes que en poco más de una semana están completamente agotados y pienso «quien narices a comprado eso?!?».

  3. Bueno, yo he leído cómics desde que tengo uso de razón y nunca me he sentido como «raro» ni solitario (bueno, a veces, como todo el mundo pero NO por leer cómics). Desde pequeño he tenido amigos que compartían (no, no eran imaginarios) la afición y todavía hoy la siguen manteniendo. Creo que esto que comenta Pedro es un problema de actitud del propio aficionado «tipo» que en una determinada época se sintió avergonzado de hablar de los cómics que coleccionaba porque le iban a «mirar mal» (esto le pasa sobre todo a los más talluditos que estamos o sobrepasamos la treintena, porque creo que la opinión mayoritaria de la sociedad hacia el aficionado actualmente ha variado por un mayor, pequeño todavía pero mayor, conocimiento/reconocimiento del medio). Ello suponía que llegados a una determinada edad muchos abandonasen la afición.

  4. A mí me pasaba algo parecido hasta hace poco, que conocí a un compañero de fatigas, no sé, esto es un poco como el amor o la amistad cuando menos te lo esperas encuentras a alguien con la misma aficción. Además estoy reconvirtiendo a otro a la religión, así que no me puedo quejar.

  5. «es improbable que un aficionado al cómic encuentre físicamente a alguien para hablar sobre cómics y, en el caso de que lo encontrase, para hablar de los cómics que le gustan»

    ¿Improbable? Pues yo en el último año he conocido a 6, y 5 de ellos compartían mis gustos. Todos menos uno los conocí en la universidad, para que no penséis que los he buscado en tiendas de cómics ni nada por el estilo.

    Igual los «viejetes del redil» (los que sobrepasan la treintena y están camino o rondan la cuarentena) seguís viendo los cómics como algo de 4 monos. Puede que a vuestra edad ya sea jodido encontrar gente que los lea, porque los que los leen a vuestra edad son los que empezaron hace la tira, cuando sí eran 4 monos, pero la verdad es que la cosa ha cambiado mucho.

    Hace casi 10 años, cuando yo empecé a leer tebeos la verdad es que no conocía a nadie que los leyera también, y los que los leían era, pues por eso mismo que has dicho tú, porque se los pasaba yo. Pero a medida que pasaban los años me fui encontrando más y más gente.

    Puede que el problema esté en eso que decías de que el lector de cómics suele ser alguien que no busca mucho el socializarse. El último de los que conocí, lo conocí hace un par de meses, es decir, hemos pasado un curso entero yendo a la misma clase y ninguno sabíamos que el otro leía cómics también. Y con otro me pasó igual. Llevábamos 3 años yendo a la misma clase de judo y hasta hace cosa de medio año no nos enteramos de que compartíamos afición.

    Con esto quiero decir que la estadística no entra para nada en este aspecto. El que no quiere conocer gente que lea cómics (al menos, veinteañeros, de otras edades no hablo), a no ser que viva en un pueblecito abandonado de la mano de Dios, es porque no quiere.

    Saludos.

  6. «es improbable que un aficionado al cómic encuentre físicamente a alguien para hablar sobre cómics y, en el caso de que lo encontrase, para hablar de los cómics que le gustan»

    Otro veinteañero que también opina. En los últimos años he conocido a unos cuantos lectores de tebeos. Desgraciadamente, los cuatro leen sólo manga.

    Pero no creo que el lector de tebeos no quiera socializarse. Simplemente no es lo mismo decir «me gusta Enjuto Mojamuto» que «me gusta ‘Ocurrió cerca de tu casa’ «.

  7. Zicmu, los cinco con los que compartes gustos son skrulls y el otro es un kree de piel blanca. [Broma-Broma-Broma]

    ¡Si es que los viejos no saben nada! Hoy los tebeos permiten hasta ‘ligar’ (más lenguaje juvenil).

    ¡Ay, sr. Zicmu, si yo tuviera su edad solo leería manga! Rozen maiden o lo que hiciera falta con tal de… Bueno, que eso no se podía hacer antes con un tebeo y ahora sí.

    ¿Los lectores de tebeos de 35 a 40 años sabrán aprovechar la vuelta de la Esther y su mundo para conseguir eXo?

  8. Debo de ser un bicho raro, porque de siempre he tenido amigos con los que cambiar y coleccionar. En el cole éramos 3 o 4 los habituales, de adolescente y adulto, la gente con la que jugaba a rol… Luego mi hermano, claro, mi novia, y en el trabajo, mi jefe también es un gran lector.

  9. Yo la verdad es que hasta que llegué a la universidad, me fastidiaba bastante porque tenía un montón de vicios que no podía compartir con casi nadie: literatura fantástica, cómics…

    Pero luego cogí una carrera friki y ya no me ha faltado gente para comentar unas cosas y otras, y la verdad es que así uno disfruta mucho más (y se gasta bastante menos al mes 😉 ¡qué bueno es compartir!).

    De todas formas, un cómic o un libro son cosas que al final se lee uno solo, y no son aficiones tan fáciles de compartir como el baloncesto o el cine.

  10. En primer lugar, Pedro… es un honor haberte inspirado un post y, especialmente, uno tan cojonudo. Ahora toca explicar un poco la frase porque la dije sin esperar que se creara debate en torno a ella, jeje…

    Evidentemente se basa en la experiencia personal. La mayor parte de personas con las que charlo sobre cómics o cine tal y como me gusta hacerlo las he conocido por internet (básicamente dos: Cannonball y Phantomas, a los que saludo desde aquí). Por supuesto, uno intenta que los demás compartan la afición y puede «enganchar» a amigos «físicos». De hecho, yo llegué al cómic «enganchado» por un amigo. Pero con el tiempo uno encuentra su parcela y delimita tanto su afición dentro de ese enorme mundo que llamamos cómic que prácticamente se hace rey de una isla desierta.

    Tal vez, haya influido el hecho de que mi carrera, que es la Medicina, no abunda últimamente en personas abiertas a algo más que estudiar y salir los fines de semana. Llegué a la universidad esperando un nuevo mayo del 68 y me encontré con lo mismo que en el instituto. Pero bueno… como dice Pedro parafraseando Casablanca ¡siempre nos quedará internet!

  11. Yo soy treintañero y me he sentido muy indentificado con el post,de echo yo meti el gusanillo y la aficion a un amigo y ya va para 25 años coleccionando comics.

    Y con algun comentario de ahi arriba casi te hace sentir hasta viejo.

  12. Recojo el saludo y te mando uno, José.

    En cuanto a mi experiencia, conozco a algunas personas que leen comics pero su interes es bastante tangencial, asi que muchas veces las conversaciones se reducen a recomendaciones, prestamos y poco mas, nada de teorizar sobre el medio o discutir sobre narrativa XD, asi que, como muchos, acabe recurriendo a internet para encontrar gente fenomena con la compartir aficion ¡y a muchos les he llegado a conocer en persona!… aunque la lista de pendientes todavia es larga.

  13. Pues actualmente puedo decir que soy un privilegiado. Es verdad que durante tiempo estuve predicando en el desierto, pero en mis últimos años he encontrado a gente con cierto gusanillo por los cómics. Por un lado, mi mujer suele leer algunos cómics que le paso (uno de sus primeros cómics fue Watchmen), mi cuñado es fan de Spiderman, Sin City y alguno más, y uno de mi cuadrilla se ha aficionado hace unos pocos años. En el curro uno de mis compañeros es un gran aficionado y tiene una larga trayectoria dentro del mundillo.

    Así que no me falta, de vez en cuando, alguien con quien compartir mi afición.

  14. Cuando me mudé a Barcelona no conocía a nadie. Afortunadamente, dos meses después de mudarme fue el Saló del Cómic, y la primera quedada salonera, y ahí creé el círculo de amistades que he mantenido y ampliado en esta ciudad.

    O sea que sí, que es fácil conocer a gente con tus mismos gustos. Sólo hay que saber por dónde moverse.

  15. Yo sí que me siento «viejo» cuando muchos de vosotros habláis de amiguetes o conocidos, algunos de novias y unos pocos de mujeres con los que compartir esta nuestra adición, yo ya voy por intentar aplicársela a los hijos, y el mayor va para 14.

    Leo comics desde hace … uffff no recuerdo ya … pero empecé cambiando los tomitos de Vértice en blanco y negro en una librería de un barrio industrial de Barcelona (uno leído por otro sin leer)

    Gracias a Dios, hoy en día sigo cultivando la lectura de este vicio tan vilipendiado, y digo gracias a Dios porque mi edad (46) y mi posición me permiten gastar en comics todo lo que me apetece (que es mucho y cada vez más caro), pero es verdad que me sigo viendo como un bicho raro cuando entro en las librerías que frecuento (que razón tiene Pedro cuando dice «En las librerías a veces nos miramos con caras raras entre nosotros y si nos decimos algo, respondemos de mala gana y con actitud sospechosa»)

    Lamentablemente, y aunque a mi edad ya no está uno para muchos prejuicios, es verdad que la historia nos ha hecho resignarnos a pensar que somos «rara avis» y que – me da vergüenza reconocerlo – no me gusta airear mis bolsas de comics (y mucho menos leerlos) cuando voy en metro, tren o estoy en cualquier otro sitio público y medianamente concurrido

    Y es que YO TAMBIÉN CREO QUE LA LECTURA DE UN BUEN COMIC SE DISFRUTA A SOLAS

  16. Es curioso, ayer mismo por la mañana decidí dar de alta mi propio blog (ya veremos cómo me va) y de lo primero que se me ha ocurrido colgar es una semibiografía propia de mi relación con los comics. Al leer éste post me han asaltado recuerdos que tenía enterrados que me servirán para futuros posts…

    Por cierto, si a alguien le hace gracia visitarme clickando en mi firma, será bienvenido. Yo por mi parte voy a poner el enlace a este maravilloso blog de Pedro (hay que hacer un poquito la pelota) en el mío.

  17. a todos los que ahi arriba os enorgulleceis de que vais prestando por ahi vuestros comics que sepais que estais vulnerando las sacrosantas leyes del copyright y que la SGAE caera sobre vosotros con toda su furia. ARREPENTIOS!!!!!!.

  18. Toda la razón en el post, por lo menos en mi caso, me ha sido muy muy complicado encontrar adeptos a mis gustos, de comics sólo tengo amigos cibernéticos y uno que trabaja en una comiqueria, me pasa lo mismo con la ci-fi, encontrar alguien que haya leído ‘La Guía del Autoestopista Galáctico’ es una hazaña que todavía no logro. Y todo esto es aún más complicado para mi por ser mujer, primeramente porque de los que me rodean no toman en serio mis aficiones y es casi rídiculamente mal visto ser tan friki acá en Chile.

    Pero bueno, genial el post.

  19. Jo, casi todos mis amigos leen o han leido comics con regularidad. A muchos les conoci por eso. Incluso a mi novia …

    Y si con 30 y pico años haceis bien en sentiros viejos XD

  20. Vicio solitario y oculto es el leer tebeos. A quién se le ocurre leer tebeos a vuestra edad. Deberíais leer solo el Marca, ver la tele, ir al fútbol los domingos y al cine con vuestras novias el sábado por la tarde. Eso de leer tebeos es de niños, vaya estupidez el Spiderman ese que ahora resulta que se ha divorciado y el Superman, y el Batman. Tonterías infantiles… Consumid televisión, escuchad la radio todos los días y seguid el tomate, que eso sí que son cosas serias.

  21. Por suerte siempre he tenido algún amigo al que le gustaban los comics, y de hecho hace algunos años recuerdo quenos reuniamos en casa de uno para salir por las noches y a veces acababamos descartando el plan porque durante la espera empezabamos a leer algún comic en su casa y nos quedabamos allí leyendo en grupo. Es toda una gozada eso de reunirse media docena de personas simplemente para disfrutar de la lectura. No tiene porqué ser necesariamente un vicio solitario 😛

  22. Hala, me han tenido que decir que me han nombrado para enterarme… No está bien leer los post y no seguir con los comentarios, así que perdón a todos. Y más, por el tocho que viene a continuación…

    Yo, que este año pongo los 35, opino un poco como Pedro. Sí, conozco a gente que lee o ha leido comics, empezando por mi padre que es el que me creo la afición y se lo agradezco. De hecho, ahora soy yo el que le presta a el los comics, en lugar de ser él el que compre los Mortadelo o me deje su Guerrero del Antifaz, su Llanero Solitario o su Rip Kirby.

    En el colegio, conocía a chavales y nos intercambiabamos Spiderman por Hulk y cosas así. Siendo adolescente, también compartia afición con otro amigo (de hecho, conocí Sandman por él), pero la vida ha hecho que sigamos caminos distintos.

    Cuando llegue a la facultad (de CC. Químicas), el número de gente que seguía leyendo cómics era casi insignificante, y el único que recuerdo que lo hacía era el asesino del rol con lo que a partir de 3º (sí, compartica clase con él y ocurrio en ese año), casi que deje de comentarlo a gente que no fueran mis amigos de entonces (jo, recuerdo que como cosa especial en uno de mis cumpleaños me regalaron el tomo de la Muerte de Superman porque no tenían ni idea de que era TAN malo).

    Actualmente, no tengo problemas ni complejos en comentarlo en el trabajo (y he conseguido que alguno se lea algo), o en mi circulo de amigos y familia (siendo mi mayor logro que mi mujer se lea Fábulas, Sandman o la Casta de los Metabarones). Pero como dicen Pedro, José o Cannonball, no busco en mi circulo de amigos «físicos» el poder comentar qué equipo creativo sería el más adecuado para una nueva serie de Nick Furia, ni el porque de esa elección, porque sé que no es posible. Y, además, para eso tengo otros amigos, aunque sólo les conozca de internet.

  23. Muy buen post.

    Coincido con Ric, aunq tengo unos cuantos años menos q él.

    Cuando visito mi librería de comic habitual, reconozco ser autista y casi mudo y aunque disfruto buscando, ojeando y finalmente (a veces) comprando. Mi relación es única y exclusiva con el señor tendero o vendedor… algo triste. Lo se… pero es así. Entre mi circulo de amistades que mantengo desde hace años ninguno lee comics y lo se porque en su día les pregunte y las veces q me invitaron a sus casas observe q no tenían aparte de algún SuperHumor de Mortadelo, Súper López, Jabato, ect… de su época alevín (ellos). Sus novias y esposas menos.

    En resumen, yo soy uno de esos que «En las librerías a veces nos miramos con caras raras entre nosotros y si nos decimos algo, respondemos de mala gana y con actitud sospechosa».

    Además, de que cuando salgo de la librería oculto mi compra en una carpeta o mochila y hasta que no llego a casa no soy capaz de disfrutar de mi vicio en solitario. Suena muy onanista pero es real. Leer comics en un vagón de tren o metro con gente alrededor mucho menos. Jamás.

    Quizás es que soy demasiado mayor (tengo más de treinta años) para cambiar o tengo cierto sentimiento de culpa o trauma infantil aún no superado pero admito que delante de un desconocido o nuevo compañero de trabajo, etc… Nunca. Reconoceré que leo comics y que encima me gusta y que algunos de ellos hasta los colecciono. Así que solo te queda Internet para este menester.

    Y no es que me sienta solitario o especialmente extraño por actuar así… solo que hay cosas que simplemente no comento.

  24. Es más q probable Ric. Si sobrevivo 10 años más, q mi comportamiento discreto, oscuro y a veces extraño siga repetiendose a la hora de comprar comics.

    Después de todo «… es una afición que hemos aprendido a cultivar solos» como escribe José Torralba.

  25. Pues yo cuando estaba en la Uni, en BCN, sí que tenía mis amigos con los que quedábamos para ir a comprar y comentar la jugada (saludos a los hermanos Héctor y Sergio!), pero desde que volví al pueblo… nada, claro. Y eso que todos los tebeos que leo, que son bastantes, los dejo luego en la biblioteca para intentar «enganchar» a alguien, pero no hay manera… es un pelín frustrante, la verdad.

    Y cambiando de tema, y volviendo a BCN, a mí no me importaba nada leer tebeos en público, sobretodo cuando esperaba el tren en Sants. De hecho, cuando volvía a casa desde el trabajo, el trayecto de media hora me daba el tiempo justo para leer una grapa… por la mañana no, que aprovechaba para echarle un vistazo al diario… y era mi momento favorito del día! Y siempre pensaba… «a ver si llamo la atención a alguien y puedo charlar un rato»… pero nada! Bueno, menos un par o tres de veces que coincidí con Raimon Fonseca… :)))

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