Editores de la DC: Jenette Kahn

Que no Jeanette, que parece una tontería, pero cada uno se llama como se llama, y mujer, que es la primera y única que ha ocupado el puesto de editor en jefe en cualquiera de las dos grandes. A la chita callando ha sido una gran editora, aunque muy poco reconocida..

Jenette_kahn.jpgJenette Kahn es la gran desconocida, al menos para el público español. En los USA al menos podían leer alguna de sus columnas e identificar su labor perfectamente. Aquí pues… pues… bien gracias. Y es que nuestra editora tiene un gran inconveniente: no es autora (de tebeos, se entiende). Ni ha dibujado ni ha guionizado nada, que yo sepa, a diferencia de toda la ristra de editores de las dos grandes. A la mayoría ya los conocíamos antes de ocupar su puesto, pero a esta mujer, nada de nada. Y es que Jenette procede del mundo de la edición de libros y revistas, concretamente era editora de una revista para niños antes de ser elegida para el puesto de «publisher» en DC. Infantino, por muy bien que realizara su trabajo no estaba conseguido ser el revulsivo que la DC necesitaba y ahora que formaba parte de un gran emporio se necesitaba a otro tipo de editor, a uno que fuera realmente profesional. No es que los anteriores no lo fueran, pero eran más artistas que editores y se buscaba un perfil más de ejecutivo de gran estudio, más de dirigente de una gran compañía. Jennete era una jovén entusiasta muy lista y que tenía pinta de querer comerse el mundo. Fue una toda sorpresa que le ofrecieran el puesto a ella, pero se necesitaba savia nueva, y era la ideal para el puesto.

Su primer reto era aplastar a Marvel en el fango y se le ocurrió lo mismo que a todos los editores del mundo mundial: inundar el mercado. Es curioso pero pasan los años y las personas y tarde o temprano a todos los editores que no tienen muy claro que hacer se les ocurre siempre lo mismo, cargar sobre el aficionado todo el peso de la editorial. A la idea incluso se le dio un nombre «DC Explosion», que consistió en incrementar el número de títulos hasta llegar a 57 nuevas cabeceras en solo 4 años. También subió el precio de los cómics de 35 a 50 centavos e incremento el número de páginas de los mismos, de 17 a 25 (rellenando con una historia de complemento o subiendo el número de páginas de la historia principal). También lanzo una línea de cómics llamada Dollar Comics, 80 páginas a un pavo. Era caro, pero tenía muchas páginas, ¿eh? (¿a qué os suena toda esta historia?)

Todas estas «novedosas» ideas os pueden parecer bien o mal y podríamos estar discutiendo sobre ellas largo y tendido. Pero no lo vamos a hacer porque sabemos el resultado: fracaso total. El lanzamiento de tanto tebeo nuevo se produjo en el peor momento para la industria del cómic (Marvel estaba a punto de perecer también) y ni la película de Superman podía ser capaz de soportar tantos títulos de tantos personajes «desconocidos» (Shade, Steel, Firestorm, etc). En definitiva, que cuando publicas mucho, la calidad media de lo publicado tiende a bajar. Los directivos de DC tomaron cartas en el asunto y dieron ordenes de reducir la cantidad de títulos hasta «solo» 26… 20 títulos de 40 centavos y 6 de un dolar, dando pie a un total de ¡65 cancelaciones! Como no, se invento otro termino para burlarse del fracaso: DC implosion.

Menudo inicio tuvo la pobre Jenette. Ella misma recuerda aquellos años como tiempos duros y muy complicados, y eso es la manera más suave de describir el desastre en que se convirtió el final de la década de los 70.

Pero la historia continua y Jenette estaba dispuesta a sacar el barco a flote. Hizo regresar a Dick Giordano a DC y junto a Paul Levitz formaron la santísima trinidad que iba a sacar a DC de las brumas y convertirla en todo un faro entre la niebla. Como lo de sacar colecciones a lo bruto había quedado claro que no funcionaba, lo que hicieron fue fijarse en la calidad de las colecciones, en lo que las hacía grandes: los autores. Tenían que aportar estabilidad a los títulos, conseguir que los autores buenos se quedaran bastante tiempo en las colecciones para así atraer a los lectores. Así que tuvieron una idea que iba en contra de todo lo que había demostrado DC a lo largo de los años: ¡royalties! En efecto, a los autores se le ofrecía parte de lo ganado por ventas y si la cosa funcionaba bien aquello era un buen pellizco. No era lo mismo que el entregar a los autores los derechos de los personajes, pero era hacerlos participe de los éxitos de la empresa. Eso logro frenar un poco la hemorragia de autores a la Marvel (el resto lo hacía Shooter solito) y sentó las bases para que autores como Frank Miller o Alan Moore se sintieran lo suficientemente agusto con la empresa para publicar sus obras magnas en ellas. Sin olvidarnos que artesanos como Marv Wolfman o Keith Giffen estaban a sus anchas y hacían unas colecciones estupendas para la casa.

Una vez estabilizado más o menos el tema autores, su siguiente paso fue fijarse en el universo que estaban publicando y que era un absoluto desastre. Nuevamente entre los tres empezaron a pergueñar ideas, concretamente fuera lo viejo, viva lo nuevo, se juntaron con Wolfman y montaron el megacrossover más megacrossover del mundo. Había que renovar el universo DC y había que renovarlo ya. Y paso lo que paso…

Y a partir de aquí yo creo que ya todo es bastante conocido para nosotros, ya que DC pasó prácticamente por los mismos altibajos que Marvel. Unos 80 maravillosos, unos 90 de pena (pero no tanto como Marvel, aquí no tuvieron una fuga tan brutal de talentos) y unos 2000 lamentable, pero aquí ya no estaba ella, concretamente en el 2002 decidió dejar el puesto y dedicarse a sus labores, escribiendo libros y esas cosas. Eso hacen 26 años en DC, 26 años en puesto directivos dándolo todo por la empresa y llevándola desde una etapa fría y apagada a una época prospera y gozosa donde disfrutó de grandes éxitos y grandes tebeos. No es que no haya mucho que contar, es que Jenette era una persona que siempre estuvo apartada de los focos y no le gustaba el protagonismo. Estuvo detrás de todas las decisiones que se tomaron en esas dos décadas, apoyando a artistas y editores. No dudo en segunda en animar a Karen Berger a lanzar la línea Vertigo, no le tembló el pulso a la hora de matar a Superman. Fue la persona que movió el motor de DC durante todos estos años y nunca sintió la necesidad de ser reconocida por ella. Una gran mujer, una gran persona, una gran editora.

7 opiniones en “Editores de la DC: Jenette Kahn”

  1. No me parece que los 2000 estén siendo de pena en DC. De hecho, creo que están siendo una gran mejora respecto a los patéticos 90. En los 2000 hemos tenido joyas como la JSA de Johns, o el Flash de Johns, o el Green Lantern de Johns… ¡Espera, parece que el truco es tener a Johns de guionista! ¡Que le pongan al mando del barco y tiren a Didio por la borda!

    Bueno, también ha habido series en las que no estaba Johns bastante recomendables. El Green Arrow de Winick o Catwoman y Gotham Central de Brubaker.

    Por otro lado, creo que Marvel está un par de peldaños por debajo a nivel creativo en los últimos años, pero lo soluciona dando golpes de efecto mediáticos que convierten sus tebeos en superventas. Porque no creo que a estas alturas nadie piense que House Of M o Civil War son grandes obras… Aunque el Capi de Brubaker sea una pequeña delicia mensual. Y sale el nombre de Brubaker otra vez… ¿será que a lo mejor el guionista influye en la calidad del tebeo y nadie se ha dado cuenta aún?

  2. Jenette me recuerda a una fábula árabe, sobre un médico muy famoso que había.

    Era muy conocido y curaba muy bien, pero tenía otros dos hermanos (él era el pequeño)

    El mediano era mejor médico que él, pero sólo lo conocían en el barrio, porque atajaba las enfermedades según se producían.

    Y el mayor era con diferencia el mejor de los tres, pero sólo le conocían en su manzana, porque evitaba que se produjesen las enfermedades…

    no sé, me ha recordado eso 😛

  3. Emilio, rotundamente sí. Pero tengo la impresión que sin la tormenta hubiera pasado exactamente lo mismo, ya que Marvel tambien esta a punto de palmar. La tormenta solo acelero lo inevitable.

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