Rob, el hombre

A partir de hoy me convierto en uno de los colaboradores fijos del blog de adlo. Eso significa que pasaré a cobrar el doble de lo que cobro ahora ( el doble de nada es…) y que tendré otra vez a las fans a la puerta de mi casa. Bueno, lo que realmente significa es que además de tenerme por aquí de lunes a viernes también estaré un mínimo de una vez por semana en el otro blog, así que si no os habéis cansado de mí ya tenéis otro sitio en donde poder leerme, eso sí, allí será en otro estilo diferente. Para celebrar la ocasión nada mejor que hablar de Rob, ese hombre. Eso sí, voy a hablar completamente en serio, así que algunas afirmaciones quizás os sorprendan.

robxmen.jpgLa historia de Rob Liefeld es la historia de un triunfador. Es increíble comprobar como una persona cuyo estilo de dibujo es tan peculiar, por llamarlo de alguna manera, es reclamado una y otra vez por las grandes editoriales de cómics. Fue el culpable de una de las mayores escisiones habidas en toda la historia de Marvel y ¿ qué hicieron en la casa de las ideas ? Pues volver a contratarle por un pastón, y luego volverle a echar y luego volverle a contratar…

Rob Liefeld se hace mundialmente conocido en el Nuevo Mutantes número 87 Usa. Algún listo dirá que ya hacía anuncios de pantalones, pero en esos anuncios la gente sólo miran los culos… así que… Ese número 87 es especial porque contiene la primera aparición de Cable, uno de los pilares básicos de todo el universo Mutante a partir de entonces. Entonces Rob no era considerado un mal dibujante, a pesar de que su estilo no estaba muy depurado, era un novato y tarde o temprano mejoraría esos defectillos tan preocupantes que mostraba. Liefed era un autor Cool, que traducido quiere decir un autor que mola. Liefeld molaba y por extensión todo lo que hacia molaba. Eran otros tiempos, los de los personajes cabreados todo el día llenos de armas y músculos. Era la época de Liefeld, su momento oportuno, era lo que el público quería y él supo dárselo.

El siguiente paso de Rob fue destruir la serie de los Nuevos Mutantes (leer este post al respecto) para convertirla en X-Force, lo que fue un éxito total. Vendió 3.000.000 de ejemplares y en ese momento Rob sólo tenía a un dibujante por encima de él, Jim Lee. La pasta que sus cómics generaban era mucha y la parte del pastel que recibía era muy poca. Así que Rob montó la revolución, se fue de Marvel creando su propia compañía (Image) y se llevó a todas las vacas sagradas de Marvel. Fue una de las puñaladas más grandes que ha recibido Marvel, además una que le hizo perder muchísimo dinero, la pérdida de Rob era una cosa, pero perder a Jim y a Todd era demasiado. Marvel suplió la pérdida con clones y más clones y repetía a los cuatro vientos que lo importante eran los personajes y no los autores. La misma retahíla que repite siempre que pierde a un autor importante.

Marvel no remontó ventas, por supuesto. Siguieron contando esas historias de personajes cabreados sin los autores que las habían hecho famosas y claro está, naufragaron. Encima se pusieron a crear cientos de colecciones infectas de los personajes Marvel de toda la vida ajustadas a los nuevos tiempos. Ninguna sobrevivió. Mientras tanto en Image todos pegaban botes, las ventas no se parecían ni remotamente a las que tenían en Marvel, pero los beneficios iban a parar todos a los bolsillos de los autores y claro, esta cantidad era muchísimo mayor que la cobraban antes. De esta manera crearon una nueva escuela, la de los dibujantes vagos: ¿ para qué dibujar doce números al año en un gran compañía si haciendo tres en una pequeña ganabas mucha más pasta ? Ese mal endémico dura hasta nuestros días. Antes era natural exigir a un autor doce números al año más algún anual o algún número extra, era su obligación y su deber. Después de Image, cualquier autor que hace diez números al año es considerado un dibujante rápido y cumplidor. Los que hacen doce o no existen o se llaman Larroca.

Sigamos con la historia, Marvel se metió el rabo entre las piernas y llamó a todos esos renegados para ofrecerles sus mejores colecciones dándoles un saco de dinero a cada uno. La cosa es más escandalosa aún, cuando Marvel decide cerrar todas esas colecciones para relanzarlas desde el número uno con una nueva continuidad. Treinta años de historia Marvel a tomar viento, sólo por cuatro niñatos caprichosos. Pero el experimento no funcionó, las cifras de ventas aumentaron pero no llegaron a esos niveles espectaculares de hace unos años. Claro, el mercado se había vaciado de especuladores, cualquiera con dos dedos de frente lo hubiera visto, pero Marvel no, y luego muchos se extrañan porque fue a la quiebra.

En los contratos que firmaron con las estrellas estaban especificados unos mínimos de ventas y como no se cumplieron fueron echados a la calle. Jim Lee siguió con su compañía, Wildstorm, un negocio que le salió redondo y Rob intentó seguir con sus empresas varias, sus Maximun Press y muchas más cuyo nombre no recuerdo. Rob se convirtió en un vago redomado (otro más de los que había entonces), no terminaba ninguna de las colecciones que empezaba y por desgracia empezó a contraer pleitos con mucha gente a la que debía dinero. Sin embargo fue el responsable de volver a traer a Alan Moore hacia la parte Mainstream de los cómics. Rob era malvado para unos, adorado por otros. Era una figura controvertida.

Pero Marvel le volvió a contratar, siempre lo hace, y ahí le tienen haciendo portadas y cosas varias. Y DC también le acaba de contratar para hacer dos números de los Teen Titans. Por eso Rob es un triunfador, o más bien alguien que siempre cae de pie. Porque haga lo que haga siempre vuelve a casa, a dibujar los grandes tebeos. ¿ Ángel o diablo ? Personaje.

3 opiniones en “Rob, el hombre”

  1. Básicamente estoy de acuerdo en todo y me permito añadir alguna cosa más.

    La fuga de Marvel de Rob (y de los «chicos Image» en general) supuso un cambio de mentalidad para autores y editoriales.

    Referente a los autores, hasta la fuga, el mercado de comic-books en el que los autores fueran propietarios de sus creaciones era prácticamente inexistente y económicamente ruinoso. Con la fundación de Image pusieron los cimientos para que muchos autores se atrevieran a dar el salto y se hicieran con el control creativo y económico de sus creaciones. Los ejemplos son infinitos pero por citar a dos que sean llamativos, seguramente Frank Miller o Mike Mignola no disfrutarían hoy en día la posición que ocupan dentro de la industria sin la fundación de Image.

    Ningún profesional creía que un autor, sin el repaldo y los personajes de una de las grandes, podía llegar a triunfar en lo económico.

    Y respecto a las editoriales ¿Álguien piensa que D.C. y Dark Horse (Marvel todavía va muy rezagada) se podían haber planteado publicar tebeos en los que los personajes no fueran de su total y absoluta propiedad si no es por el «efecto Image»?

    Normalmente cuando se habla de Liefeld y de Image es en tono crítico y pocas veces se les reconocen sus virtudes y sus aportaciones a la industria y los autores.

    ¿Los defectos? Son muchos, para que negarlo, se han repetido infinidad de veces y es imposible obviarlos.

    Y sí, Liefeld más que un dibujante o un guionista es un personaje. Su imagen ha trascendido a su trabajo.

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